Autor de una vasta obra novelística iniciada con Cayó sobre su rostro (1955), dio con su estilo personal en títulos como Los dueños de la tierra (1958), Dar la cara (1962), Hombres de a caballo (1967), Cosas concretas (1969) o Jauría (1974). Su ensayo Literatura argentina y realidad política (1964) estableció un nuevo modo de ejercer la crítica literaria a la que cifra en la historia política del país. Con esa mirada abordó la historia cultural de América Latina en libros como México y Cortés (1978), Indios, Ejército y Frontera (1982) y Anarquistas en América Latina (1983), escritos en el exilio al que marchó durante la última dictadura y en estudios como De Sarmiento a Dios (1998) y su Mansilla, inédito e inconcluso, cuyos manuscritos son conservados en la Biblioteca Nacional. En su obra ficcional indagó con un estilo personal los mismos temas de su ensayística: la violencia, el cuerpo, el lenguaje. Con libros como Cuerpo a cuerpo (1979), Prontuario (1993) o Tartabul (2006), su última novela, acaso la más compleja y experimental, así como en su dramaturgia en la que se destacan obras como Lisandro (1972), Tupac Amaru (1973) y Dorrego (1974), David Viñas postuló un nuevo lenguaje con el que intervino en los debates nacionales desde una perspectiva crítica de gran potencia.