27 de agosto de 1757: nace Luis José de Chorroarín
Luis José de Chorroarín nació en Buenos Aires el 27 de agosto de 1757 y falleció en la misma ciudad en 1823.
Luis José de Chorroarín nació en Buenos Aires el 27 de agosto de 1757 y falleció en la misma ciudad en 1823.
Sacerdote y doctor en Filosofía, fue diputado durante los primeros congresos constitucionales de nuestra patria. Designado director de la Biblioteca Pública de Buenos Aires en 1811 por la Primera Junta, estructuró los cimientos de la cultura impresa en el período. Cursó estudios en el Colegio de San Carlos, en el cual se desempeñaría luego como rector, y se doctoró en la Universidad de Córdoba. Sus primeras intervenciones públicas y escritos evidenciaron rigor teológico y un temprano compromiso con la educación ciudadana, orientando la enseñanza hacia las ciencias físicas y naturales. Su producción intelectual se articuló fundamentalmente en el Reglamento provisional para el régimen económico de la Biblioteca Pública (1812), obra clasificada como ensayo normativo. Este texto legisló el funcionamiento interno, dividió las colecciones por materias y organizó los servicios de lectura de la naciente patria, neutralizando las dificultades operativas de la época. Al respecto, fue protagonista de un interesante debate público con miembros del Triunvirato durante 1812, polémica que evidenció las tensiones entre la gestión técnica de las instituciones y las urgencias de la gesta revolucionaria. Según consta en distintos números de la Gazeta de Buenos Ayres y de acuerdo al registro realizado por los primeros bibliotecarios de la Biblioteca Pública en el Libro de Donaciones de la institución y en el Libro de cargo y data (documento de control de gastos e ingresos entre 1812 y 1818), Chorroarín fue un administrador puntilloso y comprometido. Como director, donó la totalidad de su biblioteca personal y volúmenes de la librería del Colegio San Carlos, que había estado a su cargo, para impulsar la política de donativos que consolidó el acervo fundacional de la actual Biblioteca Nacional. Estos fondos, resguardados en la Sala del Tesoro, lo integran clásicos, como Tito Livio y Virgilio, Biblias y tratados teológicos. Para profundizar en su trayectoria histórica, se recomiendan las biografías escritas por Manuel Juan Sanguinetti (1951) y Bernardo González Arrilli (1968).