En 1914, viaja con su familia a Europa, donde la Gran Guerra los sorprende en Ginebra. En Suiza aprende alemán, latín y francés. Atraído por el expresionismo alemán, traduce a varios de sus autores. Antes de regresar al país, vive una temporada en España. Allí, se vincula con el movimiento ultraísta y conoce a Rafael Cansinos Assens, mentor intelectual de esos primeros años. En 1921, después de una larga ausencia, regresa a Buenos Aires donde participa de las vanguardias literarias. Funda, junto a otros jóvenes escritores, las revistas Prisma y Proa. En 1923 publica, Fervor de Buenos Aires, que inaugura una de las líneas fundamentales de su obra: la creación de una mitología de la ciudad. Fue autor de algunos de los libros más importantes de la literatura nacional: Ficciones (1944) y El Aleph (1949). Entre 1955 y 1973, fue director de la Biblioteca Nacional. Durante esos años construyó un vínculo personal con la institución a la que colocó en un lugar central de su imaginario literario. En 1961 recibió el premio internacional Formentor y en 1979 se le otorga el galardón de literatura en lengua castellana Miguel de Cervantes. Falleció en Ginebra, el 14 de junio de 1986. En homenaje a su nacimiento, cada 24 de agosto se celebra en Argentina el Día del Lector.