Poeta de lo bucólico, lector de los clásicos latinos, de Quevedo y Góngora, de los místicos españoles como Fray Luis de León, era un adolescente cuando abandonó el negocio familiar en San Nicolás -la confitería de su padre- por las luces de Buenos Aires. En 1919, publicó su primer libro, La hora encantada. Fue Lugones quien le dio su bendición cuando salió Víspera del Buen Amor (1925), aclamándolo una de las voces más originales de la poesía argentina. Luego vendrían Poema de la lluvia (1922), El árbol fragante (1923), Domingos dibujados desde una ventana (1928), Azul de mapa (1931), Sonetos con sentencia de muerte, Oda provincial (1940), Patria del campo (1946) y Sonetos de mi sangre (1951). Obtuvo el Premio Municipal de Poesía en 1925, el Gran Premio Nacional de Poesía en 1951 y el premio máximo del PEN Club. En 1955, Espasa Calpe publicó una antología de sus poemas. Falleció el 24 de octubre de 1957 en la Ciudad de Buenos Aires. En 1966, Eudeba dedicó un libro de la Serie del Siglo y Medio, con un estudio de su obra de Manuel Alcobre. Y en 1994, Plus Ultra editó sus dos libros póstumos, Odas de vivac y de a caballo y Consagración del fuego, donde sorprende con el verso libre.
La Biblioteca Nacional resguarda muchas de sus primeras ediciones, entre las que se destacan Patria del campo y la antología Raíz y copa, editada por Losada en 1943. Ambas ediciones se encuentran disponibles en el sector libros de la Institución.