MUESTRA LENGUA

MUESTRA LENGUA

 

La lengua es tesoro común y memoria, y a la vez superficie de usos individuales. El Museo invita a reconocerse en la experiencia de la lengua y pensarse como creador y agente. Su acervo es inmaterial y por ello estará aludido en tecnologías, formas artísticas, escrituras, imágenes.

La lengua es facultad y capacidad. En el territorio argentino coexisten muchas lenguas y también variedades de aquella que es mayoritaria: el castellano. Consideramos que la heterogeneidad es un valor cultural y político y que la transformación de la lengua indica que está viva. 

 

EL IDIOMA DE LOS ARGENTINOS

 

Disputas y textos

 

En diferentes momentos de la historia argentina reaparecen las polémicas, disputas o querellas sobre la lengua, centradas, sobre todo, en la posibilidad de que la lengua heredada se convirtiera en lengua nacional. En estas discusiones intervinieron muchos grupos de intelectuales, interesados en las consecuencias culturales de la ruptura política con España, en preservar la lengua de las transformaciones que podría acarrear la inmigración masiva y en el creciente reconocimiento de la variación y el interés en su enseñanza. 

El ideario de la Revolución de Mayo se centró en la ruptura con España en el plano político, pero restaba completarlo en el cultural. A esta tarea se abocaron los hombres de la Generación del 37: Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi, Juan María Gutiérrez, Domingo Sarmiento, deseosos de una literatura nacional y de una lengua que reflejara el espíritu republicano y progresista de la nueva nación. La idea de la emancipación lingüística figuraba en los escritos programáticos, pero no llegó a plasmarse en un programa concreto. 

En cambio, en Idioma nacional de los argentinos (1900) el profesor francés Lucien Abeille interpretó las diferencias entre nuestra manera de hablar y la de los españoles como evidencia de la formación de una nueva lengua propuesta que fue rechazada rotundamente por la élite criolla. Borges y Arlt retomaron el nombre de "idioma de los argentinos", aunque con diferente alcance: el primero, reducido a un matiz de diferenciación en la fonética y en el significado de algunas palabras; el segundo, como una realidad concreta, la del léxico de Buenos Aires.  

Estos debates continúan tanto respecto de las instituciones que pretenden regular nuestro idioma como de los modos en que se afirma y despliega su variedad.

 

 

Voseo: historia y sanción

 

El rasgo gramatical más característico de nuestra manera de hablar es el voseo.  En la Argentina se usa solo el vos en el trato de confianza dirigido a un solo interlocutor; en cambio, en otros países (Uruguay, Paraguay, Chile, países de Centro América y parte de Colombia, Venezuela, Ecuador o Bolivia) el vos alterna con el tú o el usted.  
En la lengua de los conquistadores llegaron a América tanto el vos (1) como el tú (2), pero aquí se mezclaron las formas y resultado fue el paradigma híbrido, conocido como voseo americano, que se ejemplifica en (3):  

 

1. Vos sabéis que os aprecio y que confío en vuestras intenciones. 

2. Tú sabes que te aprecio y que confío en tus intenciones. 

3. Vos sabés que te aprecio y que confío en tus intenciones.  

 

Más tarde, en las capitales virreinales de México y Perú, siguiendo la moda de Madrid, el vos fue desplazado por el tú, que se sentía más refinado. En el actual territorio de Argentina se siguió usando el vos, aunque algunos lo consideraban un rasgo vulgar e impropio de la lengua escrita. En la época del Centenario incluso llegó a prohibirse en las escuelas. Esta estigmatización se mantuvo hasta la mitad del siglo XX en la literatura argentina; recién en 1982 el voseo alcanzó el reconocimiento de la Academia Argentina de Letras y solo comenzó a figurar en los manuales escolares en la última década del siglo pasado.  

 

 

Normas y uso

 

Las lenguas cambian en el tiempo –como se advierte al leer una obra del siglo pasado o al escuchar una película de los años cuarenta– y en el espacio –de hecho, no se habla igual en Buenos Aires que en Bogotá o en Madrid, ni tampoco es la misma la forma de hablar de cordobeses y correntinos. Ni siquiera en una ciudad todos los sectores sociales coinciden totalmente en sus usos lingüísticos. Más aún, una persona no se expresa de la misma manera cuando se dirige a sus amigos que cuando tiene que escribir una carta a un desconocido.  

La variación cronológica, dialectal, social o estilística es inherente a toda lengua viva. Sin embargo, tradicionalmente se entendía como un peligro que había que conjurar para conseguir la deseable unidad lingüística. Para eso los gramáticos y otras autoridades recomendaban eliminar las formas no coincidentes con las de la única variedad legítima, que era la propia de un determinado lugar, de un sector social, de un único registro, el formal: es la variedad conocida como estándar o modelo de lengua. El conocimiento de la lengua estándar, importante, sobre todo, en la lengua escrita, es uno de los fines de la escuela como medio de brindar igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos. En cambio, en la oralidad los posibles problemas de comunicación entre dialectos, sociolectos y registros se resuelven con diferentes recursos (gestuales, fónicos o situacionales) y estrategias conversacionales.   

La valoración de unas formas en detrimento de las otras opciones se basa, más que en razones lingüísticas, en factores históricos, sociales o políticos.  Además, tanto en la historia de las lenguas como en la de las palabras interviene la suerte: así, la lengua es un dialecto que se impuso sobre los otros por la fuerza militar y política, y también algunas palabras triunfaron sobre las otras con las que alternaban. Por ejemplo, en el español medieval convivían en el presente de subjuntivo los siguientes pares: 

caiga  caya                 vaiga  vaya
traiga traya                 haiga  haya

Como se advierte, en los pares de la izquierda triunfó la forma con diptongo y –g-, mientras que en las de la derecha, las que contienen –y-, aunque la otra pervive como variante rural o popular.

 

REGISTROS DE LA LENGUA

 

Lo que cambia, lo que permanece, lo que se dona y circula. Lenguajes para recorrer: el de la historieta, con sus palabras que son marcas de época; el de los gestos, que son los de nuestra oralidad cotidiana y los de grandes humoristas argentinos; el de la radio en sus distintos momentos y géneros. Galería risueña y memoriosa de nuestra lengua, en la que las palabras resuenan siempre como propias.

 

 

LA BIBLIOTECA

BIBLIOTECA DIGITAL TRAPALANDA

MUSEO DEL LIBRO
Y DE LA LENGUA

CATÁLOGOS DE LA
BIBLIOTECA NACIONAL

Av. Las Heras 2555 | CP 1425EID Ciudad de Buenos Aires | República Argentina (54) 11.4808.0090
Contacto: museodellibro@bn.gov.ar | Martes a domingo de 14 a 19 hs.

Seguinos en : Ingresa a Facebook Contacto

Valid XHTML 1.0 Strict ¡CSS Válido!